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Fundación Ver Bien Para Aprender Mejor: 23 Años al Servicio de la Niñez Mexicana

Published: 19.07.2021
Esp. Oscar Antonio Ramos Montes Coordinador Unidad Académica
Lic. José Manuel Sarabia Montoya Director de OperacIón
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Nuestra Historia

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Una historia de 23 años.

Desde 1998, Ver Bien para Aprender Mejor ha trabajado en favor de la salud visual de la niñez mexicana. En el año 1997, un estudio representativo realizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), arrojó que aproximadamente el 12.7% de la matrícula escolar en primarias y secundarias públicas padecían problemas de agudeza visual.

Derivado de esto, un grupo de empresarios, en coordinación con la SEP, decidieron crear el Programa Ver Bien para Aprender Mejor, con la intención de afrontar esta problemática, la cual incide directamente en el desempeño escolar de los alumnos con alguna deficiencia de agudeza visual.

El 24 de abril de 1998 se constituye formal y jurídicamente el fideicomiso Ver Bien para Aprender Mejor, buscando garantizar la transparencia en la administración y uso de los donativos de la sociedad.

Desde ese entonces, se ha buscado mejorar la salud visual de la niñez mexicana, esto gracias a importantes alianzas con otras fundaciones, instituciones, empresas y personas, tanto en México como en el extranjero, comprometidas con la salud y la educación, así como a través de sólidos acuerdos con los gobiernos de todos los niveles en nuestro país, los cuales nos permite llegar directamente a las escuelas para realizar tamizaje y exámenes optométricos profesionales a los alumnos, para posteriormente entregar lentes personalizados de la más alta calidad a aquellos que los requieren.

Ver Bien para Aprender Mejor tiene como misión brindar atención optométrica profesional y dotar de anteojos de la más alta calidad a todas las niñas y niños de escuelas públicas de nivel básico de México que padecen un error refractivo como lo son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Con esta labor se busca impulsar la igualdad de oportunidades en la población mexicana, contribuyendo a disminuir el bajo rendimiento, la alta reprobación y la deserción escolar.

Trabajo con los tres niveles de gobierno

El trabajo descrito anteriormente no sería posible sin el apoyo y compromiso de los tres niveles de gobierno. Desde la creación de Ver Bien para Aprender Mejor, estas alianzas han sido fundamentales para la operación del proyecto, la concientización sobre temas de salud visual en la comunidad escolar, así como el alcance nacional de nuestra labor, permitiéndonos atender a más alumnos de escuelas públicas con deficiencia en su agudeza visual.

Gracias a la SEP, nuestra operación es posible y esta mancuerna nos permiten llegar a un mayor número de alumnos, pero probablemente el más grande apoyo que nos brinda es su respaldo para lograr acordar con las secretarías de educación de los estados el trabajo a realizar y tener acceso a las escuelas para materializar nuestra labor.

Desde 1992 la educación básica en México fue descentralizada, quedando como responsables de la misma las autoridades educativas locales (secretarías de educación en los estados), con ellas se lleva a cabo la operación de Ver Bien para Aprender Mejor. Cada ciclo escolar, se fijan metas conjuntas en cuanto al número de alumnos a atender optométricamente y de lentes a entregar en cierto número de municipios.

Las autoridades educativas asignan personal operativo, oficinas, en ocasiones vehículos y otros insumos para lograr que las metas que se acuerdan, puedan ser alcanzadas.

Asimismo, los estados y/o municipios asignan recursos financieros para el pago de anteojos. Ellos aportan el 50% del costo del anteojo, el resto, es cubierto con recursos privados de la fundación provenientes de donativos.

Nuestra operación

Año con año, las autoridades educativas de los estados fijan las metas antes mencionadas y con base a eso se realiza una planeación nacional de brigadas con nuestros optometristas, quienes viajan a las distintas entidades para realizar su trabajo directamente en las escuelas públicas del nivel básico ubicadas en los municipios planeados.

Previo a la visita de los optometristas, la autoridad educativa local, con el apoyo de los profesores frente a grupo, realizan un tamizaje a los alumnos con base a la capacitación y material que la Fundación les proporciona. El objetivo de este tamizaje es eficientar el uso de todos nuestros recursos. La experiencia nos dice que esta prueba de agudeza visual nos arrojará que aproximadamente un 40% de la matrícula escolar total deberá ser revisada por un optometrista.

Dependiendo de las metas, los municipios a visitar, el número de escuelas, la situación geográfica del territorio, la capacidad operativa de cada entidad, los días escolares hábiles y otros factores, se determina el número de días de la brigada optométrica y un número de optometristas para realizar las atenciones optométricas.

El trabajo de planeación se realiza bajo la premisa de que el 12.7% de la matrícula escolar total de cada escuela pudiera requerir lentes.

Al interior de la entidad (de municipio en municipio y de escuela en escuela), los optometristas son trasladados por la autoridad educativa, quienes en ocasiones se apoyan con los ayuntamientos. Asimismo, es la mencionada autoridad la que realiza todas las gestiones con la estructura magisterial para que el equipo de optometristas pueda ingresar a los centros escolares.

Durante la jornada de atención se captura la información recabada (desde datos de la entidad, municipio, plantel escolar, datos del alumno, hasta la receta optomética) en una tablet electónica, información que es minuciosaente revisada en un segundo filtro en oficinas centrales de la Fundación, para posteriormente dar paso a la producción de los anteojos. Todo este trabajo se realiza siguiendo al pie de la letra el protocolo de atención optométrica de Ver Bien para Aprender Mejor.

El proveedor de anteojos produce los lentes de acuerdo a la receta única de cada alumno y en un lapso de cuatro a cinco semanas, estos son enviados directamente a la entidad para comenzar con la distribución y entrega de los anteojos a los beneficiarios directos a través de la estructura educativa. El niño o niña beneficiado recibe sus lentes completamente gratis.

Nuestro grupo de optometristas

Group

Podemos decir con orgullo, que nuestros optometristas son verdaderos profesionales de la salud visual, egresados de las instituciones de educación superior de mayor prestigio en el país como lo son la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional, mismos que están en constante capacitación, actualización y evaluación.

Cuentan con la formación profesional requerida pero también con los principios de ética y de servicio, lo cual es indispensable para la realización del trabajo en campo que realiza la fundación, sobre todo, frente a pacientes en edades de entre los 6 y 15 años.

Con el objetivo de mantener los más altos estándares de atención visual pediátrica, en 2020 la Fundación generó una Unidad Académica, que entre sus objetivos principales tiene el homologar los conocimientos y la toma de decisiones clínicas de los optometristas, mediante un proceso de actualización disciplinar constante en pro de perfeccionar la atención clínica pediátrica comunitaria. Espacio de discusión que ha permitido mantener actualizados a los optometristas en temas fundamentales para su actividad profesional.

Protocolo de atención optométrica

Optometrist

Las atenciones optométricas se realizan bajo el modelo de atención de brigadas “in situ”.

Para que los optometristas puedan realizar de manera correcta su trabajo, se solicita a las escuelas contar con el espacio adecuado para las revisiones optométricas, el cual deberá ser de 6 metros de largo por 2 metros de ancho, que tenga la ventilación adecuada, iluminación controlable y la limpieza necesaria.

Las escuelas también brindan apoyo a los optometristas para contar con el mobiliario necesario para la atención. Lo mínimo que se requiere es una mesa de trabajo de aproximadamente 1 metro de ancho por 2 metros de largo, 2 sillas y una mesa para exhibir los armazones que podrá elegir el alumno que requerirá lentes.

Los optometristas basan su actuar en los Códigos de Ética y Vestimenta que se les dan a conocer desde el día en que comienzan a prestar sus servicios profesionales a la Fundación, los cuales les indican la manera en que habrán de comportarse durante las atenciones y la manera en que deberán portar su uniforme, siendo de suma importancia apegarse a ellos sobre todo por el tipo de pacientes que atienden.

El grupo de optometristas cuentan con el equipo mínimo y necesario para realizar las consultas optométricas: caja de pruebas completa, retinoscopio, oftalmoscopio, armazón de pruebas, oclusores, regla milimétrica, lámpara de mano, cubre bocas (opcional), guantes de látex (opcional) gel antiséptico, muestrario de armazones, computadora personal, expedientes clínicos, cartillas de visión lejana HOTV y cartilla de visión cercana.

La cartilla que se utiliza en el examen que se practica al niño es la llamada HOTV en formato Bailey Lovie, cuenta con 11 filas de letras que van de la agudeza visual 20/200 a 20/20 y la cual puede ser utilizada a 3 o 6 metros de distancia.

El optometrista realiza un breve interrogatorio a cada paciente del cual obtiene importante información para identificar, producir y hacer llegar los lentes a cada niño y niña. El optometrista vierte en un expediente clínico los datos de la escuela en que estudia el paciente, sus datos personales, el diagnóstico y el tratamiento. Asimismo, registra los signos y síntomas que presenta, la historia óptica y los antecedentes heredo familiares.

Como pruebas preliminares, se toma la distancia interpupilar, el punto próximo de convergencia, punto próximo de acomodación y pantalleo, para dar paso a la medición de la agudeza visual, etapa de la revisión en la cual se evalúan las agudezas visuales tanto lejana como cercanas y en su caso, la agudeza visual con la anterior corrección así como la capacidad visual.

El trabajo que realizamos es siempre en campo, directamente en las escuelas y por optometristas, por lo que en las revisiones optométricas no se utilizan fármacos o sustancias para dilatar la pupila o evitar la acomodación. Las pruebas que se realizan son la retinoscopía y en ciertos casos una oftalmoscopía.

Cada optometrista es responsable del paciente atendido, razón por la cual deberá explicar y aclarar cualquier tema respecto al diagnóstico y tratamiento recomendado.

Al final de la jornada diaria, se recaba la información en formatos predeterminados, organizada por municipio, plantel, turno y alumno. Estos datos serán registrados en un sistema web que da paso a la producción y posteriormente envío de los lentes.

La pandemia obligó a frenar todos los procesos de atención comunitaria en el mundo. Sin embargo, nuestra preocupación por apoyar a que los alumnos pudieran realizar sus actividades académicas en confinamiento, nos permitió generar un “Protocolo de desinfección de espacios de atención optométrica comunitaria ante la pandemia de SARS-CoV-2”, lineamientos que a la fecha nos han permitido operar con éxito y riesgo controlado para los niños y  nuestros optometristas.

Nuestra línea de armazones

Nuestros armazones son únicos. Fueron diseñados utilizando datos y medidas de niños beneficiados por la Fundación durante varios años de trabajo. El diseño es exclusivo para uso de Ver Bien para Aprender Mejor y este ha recibido premios en Alemania, Estados Unidos, Japón y Dinamarca, lo cual le da una distinción sobre cualquier otra intervención similar en el mundo.

La versatilidad en colores y combinaciones de éstos distingue aún más nuestro trabajo y permite crear colecciones de colores diferentes año tras año. También, alientan el uso de los lentes en los niños beneficiados ya que son ellos directamente quienes eligen la combinación de color del armazón que les será donado.

Logros históricos

A lo largo de estos 23 años, con orgullo y responsabilidad podemos decir que hemos logrado impartir, a través de un tamizaje realizado por maestros u otro integrante de la comunidad escolar, a más de 53.9 millones de niñas y niños, nuestros optometristas han realizado un total de 15.3 millones de exámenes optométricos y hemos logrado beneficiar con un par de lentes a poco más de 6 millones alumnos en todo el país, cifra que esperemos siga creciendo para que podamos seguir cambiando vidas.